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Al respecto, la senadora priista María de los Angeles Moreno expuso que se analizan una serie de reformas para revertir esta tendencia, entre las que destaca la Ley de Ayuda Alimentaria, la cual plantea un cambio en los hábitos y dieta de la clase trabajadora.
Ciudad de México.- La obesidad de la población y de la fuerza laboral en el país son un “foco rojo” para la productividad que debe ser atendido con reformas y programas que reviertan ese fenómeno vinculado con la mala alimentación.
Según un estudio del Senado “México ya ocupa el segundo país en consumo de alimentos chatarra y el primero en casos de obesidad, lo cual en la próxima década pondrá en jaque no sólo al sistema de salud, sino también afectará los índices de productividad”.
Al respecto, la senadora priista María de los Angeles Moreno expuso que se analizan una serie de reformas para revertir esta tendencia, entre las que destaca la Ley de Ayuda Alimentaria, la cual plantea un cambio en los hábitos y dieta de la clase trabajadora.
En reunión con la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados para explicar los alcances de esa iniciativa expuso que los mensajes de la Secretaría de Salud son en cuanto a que la gente debe comer frutas y verduras, mantener una dieta controlada para impedir la obesidad, debido a que en este problema México ocupa el primer lugar.
Lo anterior, dijo la senadora, se vincula con la diabetes, taponamiento de arterias, infarto cerebral y de corazón que han sido gastos muy elevados para las instituciones de seguridad social y, sobre todo para el sistema de salud.
El objetivo que plantea la iniciativa es beneficiar a los obreros y empleados asalariados con un consumo de nutrientes mucho más adecuado para el efecto de que enfrenten su trabajo con menores riesgos, con más entusiasmo, se reduzcan los accidentes y aumente la productividad.
Anotó que el ser humano requiere de combustible visto de manera material; es decir, como una máquina que necesita aceite o gasolina. Lo necesitamos en términos de nutrientes, como una dieta balanceada, en función de la edad de los trabajadores.
Mucho, indicó, se han basado en lo que se ha hecho en Brasil, país donde esta ley ha prevalecido durante 32 años y, en su origen, fue una propuesta establecida no con una idea de beneficio social, sino con un deseo de rendimiento y productividad
En el Palacio Legislativo de San Lázaro dijo que en 16 países los esquemas de ayuda alimentaria han demostrado que se impulsa un estado de ánimo más propicio para la actividad laboral, que se reduce el número de accidentes, y de acuerdo con las estadísticas se ha visto cómo declinan los accidentes de trabajo y cómo disminuyen los costos de servicios de salud pública.
Igualmente, los patrones se han beneficiado por el aumento en la productividad, reducción en el ausentismo y baja en las incapacidades que suelen ser muy costosas para los empleadores.
La senadora consideró que hay diversas modalidades a través de las cuales se podría operar el esquema de ayuda alimentaria.
Uno son las comidas proporcionadas en la empresa. Las medianas o pequeñas no tienen esa posibilidad, pero se sabe que hay plantas mayores como las bancarias y las automotrices que tienen posibilidades de aceptar el proyecto.
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