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Ante el incremento de casos de obesidad infantil que se registran entre
estudiantes de educación básica de la capital de Puebla, el Sistema
Municipal DIF, a través de la Coordinación de Nutrición, alertó que si
un niño que padece obesidad tiene el 40 por ciento de posibilidades de
desarrollar este padecimiento en la edad adulta, mientras que un
adolescente es del 80 por ciento.
El jefe de Atención Alimentaria del SMDIF, Alfredo Oropeza Olmedo, informó que existen tres factores determinantes que incrementan el riesgo de que un menor padezca obesidad: el consumo elevado de alimentos con alta densidad energética, el aumento del tamaño de las porciones que se consume y la proliferación de las llamadas "comidas rápidas".
A esos factores, se suma la falta de actividad física por lo que se recomienda realizar ejercicio de manera regular, elevar la ingesta diaria de fibra y consumir alimentos con bajo índice glucémico, entre las medidas para evitar la obesidad.
El especialista del SMDIF, explicó que el ambiente en el que se desenvuelve diariamente el menor influye para desarrollar este padecimiento y estos factores se engloban bajo el concepto "ambiente obesogénico" que es aquel que propicia mayor acceso a alimentos energéticos y vida sedentaria que favorecen la ganancia de peso de manera desproporcionada.
El "ambiente obesogénico" lo determina diversos aspectos de la vida diaria del niño como la familia, la escuela, la publicidad a la que esta expuesto y las actividades deportivas y recreativas.
De acuerdo a un diagnóstico que realizó la Coordinación de Nutrición en diferentes escuelas de la capital, se detectó que existe un alto consumo de bebidas con excesivo contenido energético como: refrescos, jugos, atoles y agua con azúcar, productos de fácil acceso y que incrementan el número de casos de obesidad infantil.
Recordó que el consumo recomendado de kilocalorías por día es de 187 y este se logra al consumir agua fresca sin azúcar, café sin endulzantes, leche baja en grasas y de seis a ocho vasos de agua natural.
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