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Ciudad de México.- Ante el alarmante incremento de la obesidad en
nuestro país, que ya representa un grave problema de salud, durante los
últimos años ha aumentado el número de cirugías para bajar de peso, la
más conocida y eficaz es el bypass gástrico o engrapamiento del
estómago.
Ciudad de México.- Ante el alarmante incremento de la obesidad en nuestro país, que ya representa un grave problema de salud, durante los últimos años ha aumentado el número de cirugías para bajar de peso, la más conocida y eficaz es el bypass gástrico o engrapamiento del estómago.
Sin embargo, diversos especialistas consultados por advirtieron que este tipo de operación, que es restrictiva y malabsortiva, no es una moda ni una cuestión estética, ya que sólo está justificada por razones de salud para personas que tienen un elevado índice de masa corporal, con 30, 40 o más kilos de sobrepeso.
El bypass es una cirugía donde se "engrapa" el estómago y se excluye una parte del tubo digestivo, la cual tiene un costo de entre 90 mil y 200 mil pesos, dependiendo del hospital en que se realice, y no debe verse como un lujo o algo cosmético, pues a las personas realmente obesas y con severos problemas de salud les puede cambiar la vida.
Con ella, los pacientes comienzan a bajar rápidamente de peso, la mayor parte durante el primer año, que es cuando logran reducir entre 70 y 80 por ciento de su exceso de peso, en un promedio de seis o siete kilos mensuales y paulatinamente puede regresar a su peso ideal.
Armando Castillo, de la Clínica de Cirugía Bariátrica del Hospital Ángeles, indicó que en Estados Unidos, en tan sólo una década, la realización de este tipo de cirugías aumentó 10 veces, y en nuestro país, aunque no hay cifras oficiales, según su experiencia, se ha triplicado y ahora su equipo realiza 50 operaciones al año.
Por su parte, Mucio Moreno, director de la Clínica de Obesidad de Médica Sur, señaló que ahí se realizan entre cuatro y cinco cirugías al mes, mientras que Fernando Serrano Berry, director del Instituto Mexicano para la Cirugía de Obesidad, indicó que actualmente tiene a 100 pacientes bajo control, el cual debe durar por lo menos un año.
Los especialistas insistieron en que este tipo de operaciones debe considerarse como "la última opción" para bajar de peso y exclusivamente para pacientes realmente obesos, cuando ya fracasaron todos los intentos para adelgazar con dieta, ejercicio y medicamentos o cuando el exceso de peso ponga en riesgo la vida del paciente.
Y aunque las personas obesas digan que se sienten bien con su sobrepeso, Armando Castillo recordó que "nadie es feliz estando gordo". Lamentablemente en México "poca gente está en su peso, somos un país de gorditos, somos memeleros, garnacheros, a todo le pegamos, somos un país que genéticamente tenemos ese problema y hay que aceptarlo".
Serrano Berry indicó que con el bypass se mejora la salud tanto física como mental del paciente con obesidad severa que "es socialmente inadaptado, se siente incómodo, es retraído, tiene problemas para relacionarse y laborales, y es un hecho que el paciente obeso, en igualdad de circunstancias, gana menos dinero que el paciente delgado".
EL BYPASS
La cirugía de engrapamiento del estómago no sólo restringe la ingesta de alimentos, al disminuir el tamaño del estómago, sino también limita la capacidad de absorción de la grasa, pues se hace un "bypass" o puente, para que el alimento no pase por todo el intestino.
Primero se secciona el estómago y se deja uno pequeño del tamaño de un limón grande, con capacidad de 30 mililitros, el cual es unido al intestino. Así, indicó Serrano Berry, "el paciente puede comer muy poquito, y una parte de lo que come no se absorbe bien, porque este intestino que transporta el alimento no tiene las enzimas digestivas".
Y es que para hacer la digestión, los alimentos se tienen que mezclar con la bilis y las enzimas del páncreas, que son las que desdoblan las moléculas del alimento. Pero con el bypass, metro y medio de intestino es desconectado, por lo que ahí sólo circula el alimento y hasta el final se hace la digestión normal, así no se alcanza a absorber todo.
Lo importante, explicó Mucio Moreno, director de la Clínica de Obesidad de Médica Sur, es que con este procedimiento "se le quita al paciente la sensación de apetito, esa ansiedad por comer, pues un estómago pequeño se llena muy fácil y se siente muy rápidamente satisfecho con una porción normal de comida".
Cabe destacar que el bypass se realiza por laparoscopia, y la operación tiene una duración en condiciones normales de entre 2 y 3 horas y sólo requiere de una estancia hospitalaria de tres días, aunque también puede realizarse de manera tradicional.
El proceso de recuperación, según Moreno, es relativamente rápido y "en 10 días el paciente está haciendo su vida normal, obviamente no está comiendo como comía, pero su vida normal la puede hacer".
NO SÓLO SE BAJA DE PESO
Sin embargo, los tres especialistas explicaron que además de bajar de peso, el bypass tiene beneficios adicionales, ya que mejora significativamente los padecimientos relacionados con la obesidad como diabetes e hipertensión.
Y es que las personas obesas tienen una expectativa de vida de 15 años menos que una persona con peso normal, y sus posibilidades de desarrollar diabetes, si es que no la tienen, es de 5 veces más que las de alguien delgado. Además, sufren hipertensión, problemas cardiovasculares, de circulación y articulares, así como trastornos del sueño.
"Es asombroso, pero al paciente diabético lo operamos y se le quita, la diabetes desaparece", señaló Serrano Berry, quien explicó que al "puentear" el estómago se modifica la forma en que se secretan algunas hormonas gastrointestinales y "al paciente a veces lo operamos con diabetes y a la semana ya no toma medicamentos".
Armando Castillo agregó que al dejar de pasar la comida por donde está el páncreas, "hay una serie de sustancias que se inactivan y se quita la diabetes". Sin embargo, las autoridades sanitarias de México y Estados Unidos no han aprobado esta técnica para tratar la enfermedad, por lo que los doctores no pueden salir a decir "que se cura la diabetes".
La literatura mundial dice que entre el 92 y 96 por ciento de los diabéticos tras la operación ya no la presentan y lo mismo pasa con la hipertensión, la cual "se le quita alrededor del 80 por ciento de los pacientes", apuntó Serrano Berry.
Por su parte, Mucio Moreno indicó que la mayoría de los pacientes que son operados, al bajar de peso, no sólo dejan de necesitar medicamentos para la diabetes o la presión, sino que todo el organismo empieza a normalizarse, los lípidos que estaban elevados tienden a bajar y también baja el colesterol.
NECESARIO UN SEGUIMIENTO INTEGRAL
Los especialistas advirtieron que este tipo de operaciones deben ser realizadas por un equipo multidisciplinario, pues no sólo se requiere un buen cirujano, sino también el apoyo de nutriólogos y psicólogos para dar un seguimiento puntual, de por lo menos un año.
Y es que el éxito del bypass depende de cambios de estilo de vida para siempre, por lo que se necesita ayuda profesional para lograr que la gente se acostumbre a comer menos, desarrolle buenos hábitos alimenticios y haga ejercicio.
Tras la operación y durante las primeras 4 semanas, cuando el estómago queda del tamaño de un limón grande, el paciente sólo puede comer líquidos y papillas. Según Serrano Berry, al principio sólo comen tres cucharadas pues con eso se sienten llenos, después pueden comer hasta seis cucharadas.
Agregó que "un paciente recién operado cuando empieza a comer no se alcanza a comer completa una pierna de pollo, no le cabe, pero al cabo de seis meses ya se puede comer una pierna y un muslo, por ejemplo, idealmente hasta ahí le debe de caber".
Posteriormente y al ser un músculo, el estomaguito crece y queda cinco veces más grande, pero los pacientes comerán la tercera o cuarta parte de lo que comían cuando estaban obesos, pues "ya no puedes comer como antes, porque te satisfaces y si comes más, te sientes mal", indicó Mucio Moreno.
Ante la disminución en la ingesta de alimentos y al ser una cirugía malabsortiva, los pacientes deberán tomar suplementos alimenticios durante toda su vida, a fin de corregir las deficiencias nutricionales.
Por ello y en el caso de niños, los especialistas apuntaron que el bypass sólo debe realizarse en casos extremos de vida o muerte, pues como no han completado su crecimiento, podrían ver afectado su desarrollo por el déficit de nutrientes. Por tal razón, aconsejaron esperar a que entren a la adolescencia.
Y aunque los pacientes pueden comer de todo, pero en menores cantidades, si tienen problemas con los azúcares que ya pasan muy rápido al intestino, por lo que les caen mal y generan diarrea, nauseas y hasta mareos. Otra limitante son las carnes rojas y algunas pastas que pueden llegar a atorarse en los primeros meses de la operación, por lo que se deben masticar bien y comerlas despacio.
Los especialistas indicaron que las únicas personas que no pueden someterse a esta operación son aquellas con problemas mentales, que no les permitan entender las restricciones nutricionales que deben tener y quienes tengan alguna toxicomanía.
Serrano Berry advirtió que los adictos, incluso al alcohol, no se deben operar "porque hay sustitución de adicciones, el que ya no puede comer va a tomar más o va a aumentar su consumo de drogas, como sustitución por la adicción a la comida". |